En el Congreso del Estado, los registros son vergonzosos: más faltas que asistencias, cero iniciativas relevantes y un récord de abandono de sesiones.
El diputado local Emilio de la Peña Aponte se ha convertido en el símbolo de la indiferencia política y del cinismo descarado. Habitantes de su distrito lo señalan como un legislador fantasma, pues jamás se aparece en el Congreso, no tiene Casa de Atención Ciudadana, no responde llamadas y mucho menos ofrece apoyos a quienes desesperadamente los necesitan.
Mientras cientos de familias padecen falta de medicamentos en hospitales, desempleo y una ola de inseguridad, el diputado circula en una camioneta del año valuada en más de un millón de pesos, con vidrios polarizados y lujos que contrastan con la miseria de las comunidades que debería representar.
Los ciudadanos afirman que no ha entregado ni un solo apoyo desde que asumió el cargo. “Ni una despensa, ni una beca, ni una gestión de salud… nada. Pero para estrenar camioneta y vivir como rico, sí tiene”, recriminan.
En el Congreso del Estado, los registros son vergonzosos: más faltas que asistencias, cero iniciativas relevantes y un récord de abandono de sesiones. Incluso se le ha sorprendido dormido en su curul, lo que ha generado indignación entre la ciudadanía, que siente que su voto fue desperdiciado.
A esto se suman denuncias de que Emilio de la Peña mantiene aviadores y asesores fantasma cobrando miles de pesos mensuales, además de colocar a familiares en la nómina legislativa, demostrando un nepotismo descarado que insulta a los electores.
Para los ciudadanos de su distrito, De la Peña Aponte no solo incumple su labor, sino que se burla de las necesidades del pueblo, al presumir lujos mientras ignora a quienes lo eligieron. “Es una vergüenza legislativa, un traidor del pueblo y un político de papel que solo busca enriquecerse”, reclamaron vecinos.
Indignados, habitantes anunciaron que se organizarán para exigir cuentas claras y no descartan promover una revocación de mandato, pues consideran que el legislador “es un parásito que vive del erario sin dar nada a cambio”.