Junto con los integrantes de su Cabildo, se autorizaron bonos de compensación y hasta un incremento al salario del alcalde que asegura que no está en la alcaldía por el sueldo
Alexxa Carrasco
Pese a gritar a los cuatro vientos que él no llegó a la presidencia municipal de Apizaco para robarse el dinero o por el sueldo que recibiría, el alcalde morenista Javier Rivera Bonilla, resultó ser mano larga con los recursos públicos, pues le bastaron cuatro meses para generar un daño patrimonial por el orden de dos millones 206 mil 137.25 pesos, dinero que nadie sabe dónde fue a parar sin contar con los innumerables abusos cometidos en diferentes áreas.
Lo peor de todo, es que al estilo de los gobiernos panistas y priistas que lo antecedieron, resultó ser “más listo que bonito”, pues en la mayoría de las obras que ejecutó, le valió un cacahuate lo previsto en la ley y optó por asignar sin licitación de por medio la mayoría de ellas a las empresas de sus amigos, quienes seguramente serán condescendientes con él.
Y como no lo van a ser, si además de privilegiar la asignación de obras, resulta que el dueño de los “súper rivera” incurrió en irregularidades adicionales como haber pagado conceptos de obra, insumos, bienes o servicios a precios superiores al del mercado.
De plano, Javier Rivera se descaró y pagó volúmenes de obra que nunca fueron ejecutados, así como concepto que fueron inventados por sus “empresas amigas” pero que tampoco fueron ejecutados, entre otros conceptos, donde al abarrotero se sirvió “con la cuchara grande”.
Quizás donde salió más abusivo, fue al autorizar pagos de bonos a regidores, presidentes de comunidad y síndico, siendo improcedentes debido a que no acreditan los criterios y fundamento jurídico para su otorgamiento; además, no están contemplados en la plantilla de personal del ayuntamiento, ni en el tabulador de sueldos autorizado por el Cabildo y quienes regaló un bono de 262 mil 941.71 pesos.
Aunque dicho bono no fue de a gratis, pues en recompensa, los integrantes del ayuntamiento le autorizaron a Javier Rivera pago en exceso a su sueldo, es decir, bonos improcedentes y excesivos, aunque esta observación le fue solventada curiosamente por el OFS, bajo el argumento de que presentó un acta de sesión de Cabildo.
Se detectó la existencia de contratación indebida, derivado de dos casos de parentesco entre Munícipes y Personal Operativo del Municipio y tres casos de parentesco entre Directivos y Personal Operativo del Municipio de Apizaco, cuya alta en la nómina se efectuó al inicio de las funciones de la administración municipal y aunque en los primeros meses de este año fueron dados de baja, aún persiste un caso de nepotismo que se niegan a subsanar.
Pero las “transaccione$” de Javier Rivero no quedaron solo en las obras, pues lo mismo hizo con los servicios de mantenimiento y reparación de unidad, donde gastó unos cuatro millones de pesos, pero, aunque tuvo que licitar dichas acciones, simplemente decidió dar este trabajo a sus amigos y lo mismo hizo con la adquisición de toros de lidia, entre otros muchos gastos.
En suma, Javier Rivera Bonilla cometió irregularidad de posible daño patrimonial por seis millones 100 mil pesos, pero resultó que por tratarse de los alcaldes que gozan del manto protector de la Cuarta Transformación, el OFS fue excesivamente permisible y le aceptó innumerables solventaciones para disminuir esa cifra a 2.2 millones, entre ellos los pagos excesivos a su salario.