Los presidentes municipales se quejan de la cerrazón del ente fiscalizador para dar trámite a los documentos que presentan para justificar gastos

Los diputados locales están obligados a detener las actitudes gansteriles de la ambiciosa auditora general del Órgano de Fiscalización Superior (OFS), Isabel Maldonado Textle, quien está obsesionada con presionar a los presidentes municipales para sacar provecho con el cambio de autoridades en los ayuntamientos.

Esa funcionaria salió más ambiciosa que el anterior auditor, pues por sus pistolas y sin argumentos se niegan a recibir los documentos para solventar observaciones que hicieron sus auditores que vienen actuando de una forma muy cuadrada, aseguraron alcaldes en funciones que pidieron la gracia del anonimato por el temor a recibir más represalias de Maldonado.

Explicaron que en las últimas semanas varios presidentes municipales y sus tesoreros intentaron entregar documentación para justificar algunos gastos observados, sin embargo la instrucción en el OFS fue no recibir nada a fin de no cambiar el sentido de las revisiones, las cuales son, en algunos casos, en sentido negativo, lo que evidencia claramente que se tienen la intención de “forzar” una negociación para que la contadora Isabel Maldonado obtenga beneficios.

Hay observaciones que se desprenden por la ausencia de fotografías, lo cual es incomprensible porque por ese simple hecho se determina poner como probable daño patrimonial ese gasto cuando la obra o el bien que se adquirió si existe, puntualizaron.

En su momento, añadieron, se presentarán las pruebas y hasta las grabaciones que existen de Isabel Maldonado y su personal, toda vez que sus excesos están dejando en total indefensión a los presidentes municipales.

Dijeron que las revisiones del 2020 fueron más exageradas por parte del Órgano de Fiscalización Superior, lo cual no es entendible porque se venía trabajando bien y sin ese acoso que hoy se perciben de ese ente fiscalizador.

Por tal causa, agregaron, es urgente que los legisladores se pongan las pilas y realicen su trabajo, porque sólo ellos pueden poner un alto a la actitud intolerante de la auditora general que pareciera quiere hacer negocio con los dictámenes de las cuentas públicas del ejercicio fiscal 2020.

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